La lluvia brilla por su ausencia en pleno otoño

El verano que acabamos de dejar atrás ha sido uno de los más calurosos y húmedos que se han registrado en nuestro país en los últimos años. Y todo parece indicar que durante el otoño vamos a tener un poco más de lo mismo, con temperaturas muy superiores a las habituales y unas precipitaciones más escasas, según los últimos datos ofrecidos por el AEMET, Agencia Estatal de Meteorología.

Llama la atención que cinco de los veranos más calurosos desde el año 1971 se hayan producido durante el siglo XXI, encabezado por el verano 2015. Esto no hace más que demostrar que la tendencia hacia el calentamiento progresivo está en proceso.

Y respecto a las precipitaciones, todo parece indicar que van a registrar unos niveles por debajo de lo normal, con una escasez de lluvias que llama la atención.

Según AEMET, las temperaturas van a estar algo por encima de lo habitual, sobre todo en la comunidad de Canarias y en Andalucía. Aquí se espera que la tendencia al alza sea superior que en el resto del país, según una predicción experimental.

Respecto a los patrones meteorológicos, todo hace indicar que coinciden en otro aspecto distinto, y es que las borrascas ya no van a entrar por el sur, sino que realizarán el recorrido habitual de comenzar por el norte y terminar por el sur. Esto significará que aunque el año hidrológico tenga su fin en septiembre y acabe con unas precipitaciones superiores al 20% según la media, los datos que se recogieron hasta el día 14 dejaron al reparto de lluvias en una situación fuera de lo habitual.

Llama la atención que por ejemplo en Andalucía haya llovido un 150% más de lo normal, pero que en cambio en otros lugares como Galicia o el Cantábrico, las precipitaciones han sido un 75% menor de lo habitual.

Calor y pocas lluvias

Tras uno de los veranos más calurosos de la historia, por no decir el más caluroso, todo parece indicar que esto va a continuar durante el otoño. Pocas lluvias y mucho más calor del habitual.

Y es que durante este verano, aunque realmente los picos de calor no han sido más altos de lo habitual, la media sí que ha estado por encima, sobre todo por las altas temperaturas que se registraron en los meses de julio y agosto. Si no se tuviese en cuenta el final de junio y la primera quincena de septiembre, lo cierto es que hubiéramos estado ante un verano demasiado caluroso. Por ejemplo, en Valencia y Alicante se registraron durante el mes de agosto temperaturas de 44 grados, algo insólito para ambas ciudades.

Y aunque durante el verano destacaron el aumento de las lluvias, lo cierto es que eso es lo único que va a variar respecto al otoño. Mientras que en verano se registraron 95 litros de agua por metro cuadrado, durante el otoño la lluvia va a destacar por su ausencia, o al menos eso muestran desde AEMET.